Una ilusión olímpica efímera

Una ilusión olímpica efímera

El karate, que debutará en los Juegos de Tokio 2020, no estará presente en los posteriores de París 2024 y será sustituido por el break dance / La Federación y los clubes de Castilla y León alzan la voz contra la «injusticia»

Hace unos pocos días el mundo del karate sufrió una especie de tsunami tras conocerse la desoladora noticia de que el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de París 2024 había dejado fuera de su lista de disciplinas deportivas para esos Juegos a este arte marcial. La noticia resultó aún más dolorosa porque ha llegado a poco más de un año de que el karate se estrene por primera vez en unos Juegos, los que se celebrarán en Tokio en 2020; es decir, para París 2024 están fuera cuando aún no han podido disfruta de su estreno. Una ilusión olímpica efímera.

«Conocer que para París 2024 se ha propuesto el break dance en lugar del karate y que solo se han propuesto cuatro modalidades deportivas (surf, escalada, skateboard y el citado ¿deporte? del break dance, cuando existía la opción de proponer cinco, han provocado que nuestra exclusión resulte todavía más humillante» explica Javier Rodríguez, responsable de comunicación de la Federación de Karate de Castilla y León.

Sin embargo, el mundo del karate no tiene nada en contra del break dance ni contra ninguna otra modalidad. «Es más respetamos y nos sentimos plenamente identificados con todas aquellas disciplinas que, como el karate, combinan deporte y arte, destreza atlética y técnica con expresión cultural talentosa y de gran belleza», explica. Ahora bien, los karatekas perciben una «buena dosis de premeditación y alevosía» en esta decisión «a todas luces injusta y poco transparente, seguramente guiada más por intereses económicos que por intereses deportivos y éticos». Desde la Federación Mundial y la Real Federación Española de Karate se reprocha que no se hayan dado las explicaciones pertinentes acerca de los motivos y criterios que han llevado a su exclusión, más allá de unas «ambiguas» palabras acerca de que el Comité Organizador de París pretende innovar y plantea unos Juegos más urbanos y más cercanos a los jóvenes. Esta «débil excusa» es muy fácil de desmontar. No hace falta más que asomarse a cualquier pabellón que albergue una competición o a cualquier gimnasio o escuela de karate para darse cuenta de que atrae y es ampliamente seguido por una multitudinaria mayoría de jóvenes. Se calcula que hay unos 100 millones de practicantes de karate en centenares de países que abarcan todos los continentes del mundo, karatekas de todas las edades, mujeres, hombres, niñas y niños.

«Nos gustaría que nos explicaran qué nos falta para seguir siendo un deporte olímpico, un sueño que tanto nos costó alcanzar y que ahora parece que se esfuma. Muy pocos deportes pueden presumir como el karate de fomentar unos valores tan coherentes como los que el barón Pierre de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos, estableció como ideario del movimiento olímpico», recuerda Rodríguez.

La propia Carta Olímpica establecida por el COI define el olimpismo como «una filosofía de la vida en la que se exaltan y combinan en un conjunto armónico las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu». Mediante la asociación del deporte con la cultura y la educación, el olimpismo trata de «crear un estilo de vida basado en la alegría del esfuerzo, el valor educativo del buen ejemplo y el respeto por los principios éticos fundamentales universales». El COI marca como uno de los principios fundamentales del olimpismo «poner el deporte al servicio del desarrollo humano», fomentando una sociedad pacífica en la que el deporte sea un símbolo de convivencia y paz, desterrando cualquier tipo de discriminación y primando valores como la solidaridad, la amistad y el juego limpio, que convierten el deporte en un excelente medio de educación para los jóvenes. Dentro del mundo del karate les cuesta pensar que haya un deporte más acorde con estos valores que el karate. El esfuerzo, la constancia, la rectitud, el respeto a los demás y el autocontrol personal para garantizar una convivencia pacífica son principios fundamentales en este arte marcial.

No será fácil que el COI rectifique esta decisión, pero están a tiempo de manifestarse y llamar su atención para que se replanteen si debe seguir o no en los Juegos en París 2024. Para ello, desde todas las instancias federativas que representan a su colectivo piden a todos los medios que den visibilidad a sus valores y se hagan eco de sus reivindicaciones porque están convencidos de que el karate por méritos propios debe estar en los Juegos Olímpicos. En su opinión, «unos Juegos Olímpicos sin el karate serán unos Juegos menos completos, menos espectaculares, menos universales».

diariodevalladolid

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