Ana de la Muela, una karateca con duende y carácter

Ana de la Muela
Ana de la Muela

La ferrolana del Renbu-Kan acude al Mundial júnior la próxima semana ocho meses después de haber ido al Europeo

Dice la Real Academia Española que el duende es un «encanto misterioso e inefable» y el entrenador de Ana María de la Muela Ploegstra (Ferrol, 17 años), Moncho Vázquez, asegura que su pupila tiene «ese duende necesario para la competición que la diferencia de sus rivales». Si se desgrana la acepción de la RAE y se atribuye a la ferrolana, podría decirse que de encanto tiene mucho fuera del tatami pero poco dentro de él, donde prevalece su seriedad; de misteriosa, algo más, porque su afán ofensivo hace que su contrincante nunca sepa lo que va a hacer; y lo de inefable, que no se puede explicar con palabras, podría valer para su trayectoria, porque con apenas seis años de experiencia en el kárate ya se ha clasificado para un Europeo y un Mundial. Esta última competición, en júnior, es la que disputa la próxima semana en Santa Cruz de Tenerife.

Una semana y media después de acudir a la preselección al CAR de Madrid, Ana todavía tenía la duda de si iría o no al Mundial. Estaba en casa cuando se filtró un documento por Facebook en que el ponía que estaba dentro del equipo, aunque subió corriendo al gimnasio Renbu-Kan, donde entrena, para saber si era cierto. «Estaba muy histérica. Llamó Moncho y ya me dijeron que sí», recuerda. «Ahora estoy un poco nerviosa, pero con muchas ganas y entrenando muy duro», cuenta a La Voz la karateca, que mañana coge el avión a Tenerife con la primera expedición gallega que acudirá a un Mundial. La ferrolana competirá en la modalidad de kumite (combate) de -48 kilos.

Eso sí, después de haber acudido «con los ojos tapados» al Europeo de Sofía (Bulgaria) el pasado mes de febrero, ahora ya sabe «cómo son las cosas», cuenta. Durante las últimas semanas no fue cuando más volumen de trabajo acumuló, además de para no sobrecargar, porque tuvo una pequeña molestia en una tibia. «Aún así, hemos dado caña suficiente», explica Moncho.

Llegó tarde, pero a tiempo

Ana sumaba 11 años cuando cambió, sin dudarlo, el ballet por el kárate, que ya habían probado su hermano mayor, Carlos, y también su madre, la conocida pintora Hedi Ploegstra, que es cinturón naranja. «Mis padres me dijeron que tenía que aprender a defenderme», rememora. Aquel «hobby» ahora ya «no es lo mismo», añade la ferrolana.

Su preparador en el Renbu-Kan asegura que tiene «muchas condiciones para cualquier deporte que se proponga». «Lo hace bien en cualquier día de entrenamiento», agrega, y la califica como una competidora «puramente ofensiva». «Lo que más me gusta es atacar. Realmente, es lo único que hago», confirma Ana con una sonrisa que siempre le acompaña, «salvo cuando entra en el tatami», apunta Moncho.

Cuando la cuestión es si va a seguir después del Mundial, la ferrolana dice «sí» cinco veces seguidas, y su entrenador interviene: «Hasta los Juegos Olímpicos de 2020, la intención es esa». Y es que por primera vez, el kárate será olímpico. En unos días, irá a por todas en Tenerife.

 

 

 

lavozdegalicia

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