El kárate malagueño, un paso más cerca de la normalidad

El kárate malagueño, un paso más cerca de la normalidad

Algunos grupos reducidos ya comienzan a entrenarse en sus respectivos gimnasios, sin contacto y con muchas precaucaciones

Continúan las novedades con la llegada de la fase 2 de la desescalada en Málaga. Si hasta ahora los deportistas ya podían acudir a instalaciones al aire libre, como embalses, pistas de atletismo y tenis, desde ayer, las cubiertas también pueden decidir sobre su apertura. Una grata noticia para un colectivo muy amplio en la provincia, el del kárate. Aunque todavía con mucha cautela, los gimnasios de artes marciales como esta ya pueden acoger tanto entrenos individuales como de grupos reducidos siempre que el aforo no supere el 30 % del centro. Y por supuesto, más allá de todas las medidas preventivas, cada gimnasio y cada maestro son quienes deciden cómo reanudan su actividad.

El Goju Ryu de Torremolinos, uno de los de más laureados de la provincia, fue uno de los que dio un paso más ayer. A las órdendes del seleccionador nacional Lorenzo Marín, un selecto grupo de karatecas de alto nivel (DAN), compuesto por Jessica Moreno, Salvador Balbuena, Alfie Bannister, Marta Vega y Antonio García, comenzó su primer entrenamiento grupal (faltó Carmen García). Antes de esto, sólo Vega y García se habían entrenando, de forma individual, en esta instalación. Ahora regresarán con más precaución que nunca. Marín explica que ha instalado unas máquinas de ozono desinfectantes, así como geles hidroalcohólicos en la entrada. Por supuesto, durante la sesión no habrá ningún contacto entre ellos. «Por ahora sólo voy a entrenarlos a ellos, los DAN, en sesiones de 50 minutos. Ya a partir del próximo lunes me plantearé recibir a más gente», explica.

Coinciden Marín y Eugenio Torres, director técnico de la Federación Andaluza y sensei del gimnasio Atabal, en las dificultades para acoger más adelante a un número más elevado de karatecas, sobre todo porque muchos pupilos de base siguen reticentes a acudir a las clases presenciales, lo que repercutirá económicamente en los negocios. Torres también comenzó con las clases reducidas para algunos de sus alumnos más destacados ayer. Su hija, la internacional María Torres, ya acudió algún día a las instalaciones para entrenarse de manera individual gracias a su condición de DAN.

Torres puede unirse a los grupos, divididos en dos turnos y con compañeros con experiencia internacional como Ángel Medina, Rafael Bueno, Sergio Sáez o Alejandro Castillo. Entre las medidas de este gimnasio en su vuelta a la actividad, Torres destaca la señalización en el suelo para indicar las distancias, el uso de geles hidroalcohólicos e incluso el uso de mascarillas durante el entreno. Son ejercicios que, por supuesto, tendrán que ser sin contacto, aunque no lo ve como un problema: «Muchos lo desconocen, pero en una clase normal el 80% no implica contacto físico. Hay preparación física, katas, repetición de técnicas, golpeos a aparatos…»

diariosur

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